Qué difícil este ático!! ... y aguardaba con estupor, obstinadamente, su próximo recorrido por esas escaleras mutantes que en ocasiones hacían eterno su ascenso, hasta el punto de resbalar de nuevo hacia el fondo tras su repentina transformación en rampa alisada y pendiente ...
... y te añora de nuevo,
... bajo el sol y sin agua, sobre las piedras,
... entrelazada arboleda, verde primavera,
y, escondido entre la oscuridad de la noche, evitando aquel griterío infaltil ...
... envía pensamientos perdidos en el absurdo por el deseo de estar allí ...
y volver a perder, ... perderse ...
... una y otra vez ...
... y te añoro ... porque añoro lo que nunca tuve ... ni tendré ... por más que lo intente ...
Cuatro paredes tan frecuentadas que a veces se estrechan hasta el punto de hacerte su prisionera y de pronto cambian su escenario ... como un torbellino mal formado ... transformándo su interior, no se sabe muy bien cómo, el caso es que o la estancia se ha hecho grande o ella empequeñeció ...
A un lado los utensilios de limpieza, al opuesto las sartenes, cubiertos, cristalería, permanece inmóvil en medio de todo, la compra hecha, ordenada, cierra los ojos,… se deja llevar.
Numerosos aromas entremezclados, en su oscuridad se mueve lenta, acompasada, dejándose acariciar por todo lo que la rodea: la cortina ondulante tras la rendija del ventanal, una rodilla rozando la alacena, helor junto al congelador, el resquebrajado murmullo al deslizar con su pie un taburete bajo la mesa armoniza con un montón de otros sonidos, estallando una tras otro con suavidad en su interior, dulce melodía,… y se deja llevar.
Fuera hay gente que pasa, un perro ladra, otra conversación se acerca para luego alejarse, … la rutina habitual …, un coche, niños jugando, … con sus ojos cerrados lo observa todo, nadie la ve, … y se deja llevar.
A ese amplio vacío van llegando poco a poco cuantiosas historias irreales, sonríe ensimismada en un mundo imaginario que se refriega con la realidad. En la franja de ese sueño profundo la invaden la felicidad, sentimientos de paz indescriptibles, eterniza ese momento, … y se deja llevar … pero el tiempo pasa.
Con sumo cuidado guarda todo en un rincón, dentro de ese espacio, un tesoro tan suyo, … casi desconocido ...
Dicen que a cierta edad las mujeres nos hacemos invisibles, que nuestro protagonismo en la escena de la vida declina, y que nos volvemos inexistentes para un mundo en el que sólo cabe el ímpetu de los años jóvenes.
Yo no sé si me habré vuelto invisible para el mundo, es muy probable, pero nunca fui tan consciente de mi existencia como ahora, nunca me sentí tan protagonista y nunca disfruté tanto de cada momento de mi vida, ... y que siga así!!
Si dispusiera de todo mi tiempo me dedicaria a estudiar geografia viajando, literatura leyendo, deporte practicando, música interpretando, ... siempre hay algo nuevo por hacer.