Antiguamente, cuando las nuevas tecnologías sólo empezaban a invadirnos, las personas se reunían en torno a celebraciones por la llegada de la primavera, las buenas cosechas, para espantar sus males, ... cualquier excusa era buena para montar una fiesta.Con el tiempo y las represiones (todo sea dicho) muchos festejos dejaron de realizarse para dejar paso únicamente a ceremonias religiosas o permitidas por los “encargados de llevar las riendas”.
La vida sigue y cuando se sale de algo así no deja de ser difícil recuperar antiguas tradiciones, los sentimientos ya no son iguales, las personas no tienen las mismas motivaciones, ... muchas cosas han cambiado, estamos más ocupados y existe una amplia oferta de distracciones.
Pero siempre hay alguien a quien le gusta recordar, recuperar algo de aquello que algún abuelo con añoranza y entusiasmo ha contado, y que logra rodearse de personas con ganas de pasarlo bien con su propuesta para montar una juerga donde sea, ... y en eso estamos:
Aún eran unos niños, les colgamos al cuello una caja, un timbal, pusimos en sus manos un par de baquetas y nos "hicimos diablos" pero, como alguien dijo hace poco, no de esos que van sembrando el mal y la discordia sino de esos otros diablillos encargados de llevar el jolgorio y la diversión, ..., desde entonces no hemos parado, su padre tardó poco en colgarse otro instrumento y como siempre tiene que haber alguien que se ocupe de la intendencia pues ahí me tienen a mi, con baquetas de repuesto, esparadrapo, agua, ..., y a disfrutar con el ritmo y el fuego.
Doce años arriba y abajo con esta diversión y su esfuerzo se ha recompensado: diez chavales y uno no tan crío se lanzaron a concursar y el mejor de los premios recibidos: ser “els timbalers de diables” que abrirán el “correfoc de la Merce” de Barcelona, así es que ahí estaremos disfrutando y sonando así .¡¡ FELICIDADES !!
