sábado, 19 de septiembre de 2009

Selva Negra

No he viajado mucho fuera de la península, y cuando lo he hecho ha sido siempre gracias a las actividades que he estado realizando en alguna entidad cultural. La primera vez que salí fue a los 17 años, cantaba en una coral y fuimos a Llangollen, a un festival de musica y danza regional internacional.

Este año, con motivo del 25 aniversario de "la Banda", un grupo de unas 70 personas hemos visitado Alemania, en concreto la zona de la Selva Negra.

Visitamos varias poblaciones. Tuvimos una actuación oficial en Dachsberg, una población donde celebraban una fiesta por su 90 aniversario y en donde no faltaba la cerveza.

La foto de la imagen, es de otro concierto que dimos en las instalaciones del cuerpo de bomberos de otro pueblo cercano, Todtmoos.

Pudimos visitar la catedral de St. Blasien, cuya cúpula es la tercera más grande de Europa.
Helmut era nuestro guía, le encantaba hablar, nos explicó porque ese gran bosque de abetos tiene como nombra Selva Negra, insistiendo en que no es una selva. Hay zonas donde la penumbra existe de día y de noche, tanto árbol no permite el paso ni de un rayo de sol de ahí lo de Negra (oscuro, ...).
Nos contó que en la época de los romanos los alemanes no tenían tan buen ejército, así que utilizaron el miedo para vencer a sus rivales; por lo visto se subían a los árboles, cubiertos de pieles y sangre de animales, cuando los soldados que desconocían la zona se adentraban en el bosque les saltaban encima haciendo todo tipo de sonidos extraños para atemorizarlos y en lugar de matarlos procuraban dejarlos mal heridos mordiéndoles una oreja o la nariz, ..., para que cuando regresaran con los suyos les transmitieran atemorizados el tipo de alimañas que habitaban allí y así desistieran de adentrarse en su territorio, ¡¡qué bárbaros!!, pero ya suele decirse que en la guerra todo vale.
Bad Säkingen fue otra de las ciudades que visitamos, en ella se encuentra el museo de la trompeta y el puente de madera en uso más antiguo del mundo (año 1.400).
Desde este puente pasamos a Suiza a pié, cruzando el Rhin.

Allí pudimos hacernos las típicas fotos con un pie en Suiza y el otro en Alemania.

Visitamos Friburgo, una ciudad universitaria muy bonita, con pocos coches y tranvías. Canales de agua medievales, etc., fuimos a comer a la cervecería-restaurante más antigua de Friburgo, donde incluso elaboran su propia cerveza.


El último día visitamos el lago Titisee, donde pudimos pasear en barca y disfrutar del paisaje.


Debe ser calidad de vida, vivir en un lugar así, rodeado de agua y de montañas, con tanta humedad que todo está verde y hasta tienen poco miedo de los incendios.

Lo pasamos muy bien, los conciertos no fueron del todo bien, echamos de menos a nuestros principales, espero que para la próxima podamos disfrutar de su compañía y su bien hacer.