Como todos los días acudió a trabajar, la mayoría estaba de vacaciones y tenía poco que hacer.
Aquella mañana se dedicó a ordenar un poco, entre algunos trastos viejos encontró, como por casualidad, una colección de cuadernos llenos de pequeñas historias; siempre andaba muy ocupado, le faltaban horas para dedicarse a leer, ... la oportunidad estaba entre sus manos.
Nunca imaginó lo especiales que iban a resultar aquellos cuentos, no eran como los demás; descubrió que podía hablarles, le contestaban; en ellos cada día aparecían nuevas historias que, según su estado anímico, le provocaban alegría, tristeza, ... pero también tenía miedo. Sabía que no hacía nada malo, ... tal vez la incertidumbre que le provocaba lo desconocido.
En más de una ocasión se planteaba dejarlo, pero allí estaba, ... otra vez ..., no podía evitarlo.
Preparando un strike
Hace 11 años
