La mayoría se conocen desde que eran unos niños. Aquel año planificaron una excursión y se les ocurrió organizar un festival para cubrir gastos: un bajo, varias guitarras, teclado, una batería, hasta una flauta travesera, .... unos que cantan, otros que bailan, ... amigos, familiares, ... cuatro bizcochos, “bocatas”, ... todos colaboraron.
Sonar, ... lo que se dice sonar ..., unas cosas mejor y otras peor, pero, eso sí, lo pasaron en grande, tanto que decidieron repetir. Cada uno con sus inquietudes, sus caminos diferentes, pero con una ilusión común, volver a subir al escenario.
Unos pocos decidieron ponerse manos a la obra, compusieron sus propias obras, les gustaba también interpretar temas de otros, ... de todo un poco.
De pronto, un día, por una de aquellas circunstancias que suelen ocurrir, se quedaron sin lugar para ensayar; estudiantes, sin trabajo, ..., alguno de ellos encontró una solución, por lo menos para un día, necesitaban como mínimo otro ensayo pues tenían que actuar.
Desde entonces, de vez en cuando, se escucha el timbre de mi casa, suaves murmullos, pasos que vienen y que van, el sonido de la puerta, unos golpes precisos y acompasados, ... hasta que los vuelvo a escuchar, ... unas veces peor y otras mejor, ... pero siempre con esas ganas que caracterizan a la gente de su edad.
Varios jóvenes, diferentes, ... cada uno con su historia, cada uno con su vida,
... y de vez en cuando, algo pasa en ese rincón de casa: IKARIA.
Preparando un strike
Hace 11 años

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