Posiblemente había intentado llevar una vida correcta. Tal vez había querido tener contentos a todos los que vivían a su alrededor y a quienes quería. Seguramente no había tenido ni un minuto de su tiempo en el que no hubiera intentado mantener el orden.
Por suerte, su mente le había reservado un rincón por el que todas las presiones acumuladas podían escapar. Mientras soñaba no era necesario mantener todas esas tensiones por no equivocarse, no hacer daño, por no molestar, ... en esos momentos, le hacía bien dejarse llevar a realizar cualquier acción, visitar cualquier lugar, ... conseguir todo aquello que en la vida real le parecía imposible alcanzar.
Hasta que llegó un momento en que todo esto le resultaba insuficiente, y se enrabiaba pensando en todo aquello que creía que lo ataba y no le permitía avanzar.
Un día, todavía no se explica como ocurrió, recibió un impulso que le llevó a dar un paso hacia delante, pensó en seguir empujandose a sí mismo dando más pasos, y así fue, se dio cuenta de que los que tanto le querían no lo estaban sujetando constantemente, que lo único que hacían era vigilar, por si necesitaba ayuda, que en el fondo lo único que hacían era observar y alegrarse cada vez que lo veían feliz. También se dio cuenta de que tropezar no era dar un paso hacía atrás, ni era un impedimento para seguir intentándolo.
Desde entonces, su mundo se ha ido haciendo grande; no ha dejado de soñar, sabe que para que sus sueños se hagan realidad no debe mantenerse de brazos cruzados, ni poner barreras donde no las hay, ..... bueno, menos cuando le da por soñar imposibles, ... pero esos sueños son sólo para pasar el rato.
Preparando un strike
Hace 11 años

No hay comentarios:
Publicar un comentario